Aumentan los controles de venta online en complementos alimenticios
Los controles de venta online de complementos alimenticios ha crecido de forma exponencial en los últimos años. Cada vez más empresas, como la tuya, apuestan por el canal digital para llegar directamente al consumidor, ampliar mercados y ganar visibilidad. Sin embargo, este crecimiento trae consigo una realidad que muchas compañías todavía no han interiorizado del todo: la web es, a efectos normativos, una extensión directa del etiquetado de los envases.
En los últimos meses estamos observando un aumento significativo de controles de los canales de venta online por parte de las autoridades sanitarias, centrados específicamente en el contenido publicado en páginas web de productos alimenticios, y muy especialmente en complementos alimenticios.
Porque tu web ya no es solo una herramienta de marketing
Uno de los errores más habituales que detectamos en nuestro trabajo diario es la separación mental entre “etiqueta” y “web”. Mientras que el etiquetado físico suele revisarse exhaustivamente antes de salir al mercado, la información online se redacta muchas veces desde un enfoque puramente comercial, sin pasar por un filtro normativo previo. Por lo tanto, desde el punto de vista de la normativa, la distinción entre lo que aparece en el envase y en la web no existe.
La normativa de información alimentaria al consumidor exige que toda la información que acompaña a un producto, independientemente del soporte, sea veraz, conforme a la legislación y no induzca a error. Esto incluye:
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fichas de producto,
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descripciones largas,
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textos comerciales,
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claims destacados,
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banners,
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comparativas,
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e incluso contenidos explicativos que rodean al producto.
En venta online, el consumidor no tiene el envase físico en la mano antes de comprar. Por eso, la web debe ofrecer exactamente la misma información obligatoria y con el mismo nivel de cumplimiento que una etiqueta.
En complementos alimenticios, el principal punto de fricción con la Administración sigue siendo el mismo, las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables. Cuanto más texto tiene una web, mayor es el riesgo. El marketing digital tiende a explicar, ampliar, matizar y reforzar mensajes. Pero en complementos alimenticios, esto puede convertirse fácilmente en un problema si:
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se atribuyen efectos fisiológicos no autorizados,
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se sugieren beneficios sobre la salud no recogidos en listas oficiales,
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se combinan ingredientes con mensajes que inducen a pensar en efectos terapéuticos,
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o se utiliza un lenguaje que, aun sin intención, puede considerarse engañoso.
Y esto no se evalúa con criterios de marketing, sino con criterios estrictamente normativos.
Controles a distancia. Llegan las inspecciones sin visita física.
Desde la entrada en vigor del nuevo marco de controles oficiales en 2025, las autoridades sanitarias cuentan con una base legal clara para realizar controles a distancia, sin necesidad de acudir a instalaciones, almacenes o fábricas. En la práctica, esto se traduce en inspecciones que comienzan directamente con el análisis de la web del operador. El inspector revisa el contenido online, selecciona productos concretos y documenta los incumplimientos detectados.
En muchos casos, la empresa no es consciente del control hasta que recibe la notificación del inicio del procedimiento sancionador. Estas actuaciones pueden venir motivadas por campañas de control, pero también —y cada vez con más frecuencia— por denuncias de terceros, ya sean consumidores o incluso empresas competidoras.
Presentamos un caso real. Cuando la web genera una sanción de 18.000€
Para entender el alcance real de estos controles, es importante bajar al terreno práctico. Uno de nuestros clientes del sector de complementos alimenticios fue objeto de un control oficial iniciado tras la denuncia de un tercero. La actuación de la autoridad sanitaria se centró exclusivamente en la venta online, sin inspección física de productos ni visita a instalaciones.
El inspector analizó la página web de nuestro cliente y seleccionó nueve complementos alimenticios que se comercializaban online. El centro del control no fue el etiquetado físico, sino los textos publicados en la web, donde se incluían declaraciones saludables que la Administración consideró no autorizadas. Por lo tanto, a partir de este análisis, se inició un procedimiento sancionador con una propuesta inicial de multa de 18.000€, al entender que la información publicada podía inducir a error al consumidor en relación con las propiedades de los productos.
Tras avisarnos, comenzamos un trabajo técnico exhaustivo, revisando el contenido, contextualizando los mensajes y argumentando la falta de proporcionalidad de la sanción. Por suerte, con nuestra ayuda, la empresa consiguió una reducción significativa de la multa, que finalmente quedó en 4.500€, mucho menos que la propuesta de sanción original.
Este caso refleja varias realidades importantes:
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El control puede iniciarse solo por la web
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Una denuncia de un tercero es suficiente para activar la inspección
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Los textos online se analizan con el mismo rigor que una etiqueta
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…y el impacto económico puede ser bastante serio…
Por eso recomendamos a nuestros clientes que cuenten con especialistas para revisar su etiquetado antes de lanzar un producto, a la vez que insistimos cada vez más en que realicen esa revisión al contenido online. Este desajuste es, hoy en día, uno de los principales motivos de sanción en controles de venta por internet.
Desde un punto de vista técnico, la revisión debería ser conjunta para:
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Comprobar que la información obligatoria en web coincide con la etiqueta
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Validar que las declaraciones utilizadas están autorizadas
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Adaptar el lenguaje comercial a los límites normativos
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Revisar imágenes, iconos y destacados
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Y analizar el conjunto del mensaje que recibe el consumidor
Este enfoque es igualmente aplicable, con sus particularidades, a piensos complementarios para mascotas y productos cosméticos, donde la web también juega un papel clave en la percepción del producto y en el cumplimiento normativo.
Porque anticiparse es la mejor estrategia
Los controles no son una excepción, son una tendencia. La experiencia demuestra que esperar a una inspección para revisar la web suele llegar tarde. Una revisión preventiva del etiquetado y del contenido online permite detectar riesgos, corregir mensajes y evitar procedimientos sancionadores que consumen tiempo, recursos y generan inseguridad jurídica. Por eso, contar con especialistas en derecho alimentario es fundamental tanto si pretendes lanzar tus propios productos como si ya llevan tiempo en el mercado. Con LegaleGo contarás con la ayuda de nuestro equipo multidisciplinar que podrá asesorarte paso a paso durante todo el proceso de comercialización, puesta en mercado y mantenimiento del mismo.